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    Guía para viajar gratis (o casi)

    Hace algunos meses y a consecuencia de buscar alternativas viables para abaratar los costos de mi viaje por las Américas, descubrí que ya no hay NINGUNA EXCUSA para no viajar. El único condimento indispensable a la hora de salir al mundo son las ganas. Todo lo demás es conversable.

    Hoy día existen plataformas creadas para que la persona interesada en unirse al recorrido de otros pueda hacerlo, ya sea como invitado o colaborando con los gastos del traslado. Es el caso del Grativiaje que funciona en toda América Latina y que lleva como bandera la unión de sus países, derribando las fronteras excluyentes. La modalidad es simple: te sumás al grupo de Facebook, activas todas las notificaciones y a partir de ahí te empiezan a llegar los posts de los usuarios, comentando el recorrido que están por hacer e invitando a otros a sumarse dentro del vehículo de que se trate. También funciona a la inversa: podés preguntar si alguien va para determinado rumbo en determinado tiempo.

    Es probable que la suerte esté de tu lado. Puede que en cuestión de horas ya tengas resuelto cómo y con quién trasladarte. Este grupo cuenta con una página web llamada Coviajero donde se pueden subir los recorridos, lo que da la chance al viajero de echar un ojo y tener una idea más concreta de con quién contactar. Los principios básicos de estas comunidades hablan no sólo de cuidar el bolsillo sino de cuidar el planeta.

     

    Con los grativiajes aportamos nuestro granito de arena y minimizamos la huella ecológica evitando emisiones innecesarias de dióxido de carbono en la atmósfera.

    Pero esto no es todo. Existe también una comunidad virtual llamada Couchsurfing. La traducción sería algo así cómo surfear el sillón. Se trata de una comunidad mundial que cuenta con millones de adeptos, es segura y muy usada por viajeros expertos o principiantes. La modalidad de uso consiste en crearse un perfil en la plataforma web y a partir de ahí recibir en casa o visitar gente de otros países. El usuario puede solicitar un sillón en el hogar de alguien que esté dispuesto a ofrecerlo, sin costo alguno. El beneficio es mutuo ya que ambas personas se retroalimentan culturalmente al compartir comidas típicas, recorridas por la ciudad, historias sobre ambos países… es un intercambio voluntario de gente amigable y curiosa. Personalmente he recibido visitas de un colombiano y un serbio, y ambas fueron increíbles.

     

    Te estarás preguntando cómo asegurarse de que la persona que nos visita o nos hospeda no sea un asesino serial. Pues busca en su perfil. Ahí encontrarás las valoraciones de la gente con la que anteriormente hizo contacto, cómo los trató, qué hicieron, si las experiencias fueron positivas, si tiene amigos que lo avalan en otros rincones del mundo.

    Eso sí, viajar gratis (o casi) requiere ir livianos de equipaje, estar abiertos a la aventura y confiar en los demás.



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